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SENDERISMO

Zapatillas / Botas

Lo más importante es elegir tu calzado de senderismo y trekking

Los mejores calzados de senderismo 2019 – 2020

Existe una gran variedad de calzado adecuado para la práctica del senderismo y trekking; casi tanta variedad como terrenos y tipos de trekking podemos encontrarnos:

  • Travesías por zonas de montaña cercanas al montañismo
  • Travesías de varios días con peso
  • Senderismo por terreno de montaña más fácil, rutas largas, desniveles, peso
  • Senderismo por zonas naturales fáciles y por caminos y pistas en buen estado, poco desnivel, con o sin peso
  • Senderismo ligero, rutas cortas

Para afrontar estas actividades, podremos elegir entre:

  • Botas
  • Botas caña media
  • Zapatillas y zapatos, de senderismo, de trekking, de aproximación
  • Calzado con o sin membrana impermeable y transpirable
  • Calzado más ligero y flexible o con mayor protección y rigidez.

La elección dependerá de una combinación de factores externos:

  • Tipo de actividad
  • Lugar en donde se desarrolla
  • Orografía y tipo de terreno
  • Meteorología, invierno-verano
  • Peso que debemos cargar

Combinados con factores personales:

  • Forma física
  • Experiencia
  • Morfología de nuestro organismo

Vamos a intentar explicar los diferentes tipos de calzado para trekking y senderismo. Muchos de ellos son polivalentes.

Como regla general, y puesto que nuestra seguridad es lo más importante, si vamos a tener un solo par para todo, es mejor que esté preparado para la actividad más compleja que vayamos a hacer. Si realizamos trekking duro y senderismo fácil, tendrá que servirnos para el trekking duro, aunque al realizar actividad suave pensemos que iríamos mejor con algo más ligero. Porque de esta manera no se compromete nuestra seguridad; al revés sí.

REQUISITOS QUE DEBE CUMPLIR EL CALZADO DE SENDERISMO Y TREKKING

1. Protección
El calzado de trekking necesita proteger nuestros pies.

Cuando andamos por la naturaleza o la montaña, es fácil recibir o dar golpes a piedras, raíces, etc. Por eso, el calzado de trekking debe llevar una puntera de goma reforzada que proteja nuestros dedos, una talonera que proteja la parte trasera del pie, y protecciones laterales y de empeine.

Algo importante: la protección que necesitamos del calzado de trekking no sólo incluye al pie; también lo hace con el tobillo. Por eso, en muchos casos la elección de botas medias o altas será adecuada. Sobre el tema zapatilla-bota media-bota alta, hablaremos más adelante. Scarpa Nitro Hike GTX. Pueden verse las protecciones de talón y puntera, y los refuerzos en cuerpo

2. Estabilidad

La misión del calzado de senderismo y trekking también es estabilizarnos. En la montaña, en la naturaleza, es fácil que pisemos mal, por terreno roto, crucemos una media ladera. El calzado debe evitar los peligrosos desequilibrios, que no solo pueden provocarnos lesiones, sino que pueden provocar una caída grave.

Para ello, la suela y media suela tiene un diseño diferente al habitual, (cuanto más técnico sea el calzado, más rígida será), y las protecciones dan rigidez a la parte superior.

No es lo mismo realizar senderismo o montaña con o sin peso. Cuando cargamos una mochila en travesías de varios días, es fundamental un buen calzado/bota que nos estabilice, y que amortigüe nuestros pies ante la mayor presión. Es la diferencia entre tener dolores y molestias y no tenerlos. Además de la seguridad que recibimos en la estabilización; nada más peligroso para nuestra integridad que un desequilibrio en montaña.

3. Agarre
Cualquier calzado deportivo tiene que tener una suela que nos permita practicar el deporte para el que está diseñado. Sin embargo, en la montaña, en el campo, al hablar de la suela, no solo hablamos de algo que nos ayuda en la práctica: también hablamos de nuestra seguridad e integridad física.

La suela es lo que nos une al terreno, lo que nos permite avanzar por lugares complejos. El compuesto con el que están fabricadas y su diseño son fundamentales, y requieren de bastante investigación. Además, tiene que funcionar en terreno seco, mojado, compacto, suelto, nieve, barro, etc. Para conseguirlo, los diseños muestran taqueados multidireccionales que nos permiten subir eficazamente, no patinar, hacer medias laderas con confianza, o frenar en descenso gracias a sus tacos preparados para ello.

Como puede verse en las fotos, las botas más cercanas al montañismo (por rigidez, protecciones, etc) tendrán suela más alpina, y las más orientadas al senderismo, suela menos agresiva.

La suela también ejerce de barrera protectora, evita que nos hagamos daño. Una zapatilla blanda -por ejemplo, de running- nos hará penar en zonas duras, con piedras, aristas, etc.

Muchas de las marcas punteras confían en Vibram y sus diferentes suelas para calzar sus modelos. Pero también hay otras que emplean suelas propias, como Five.Ten y su goma Stealth o Salomon con sus suelas Contagrip, que ofrecen total garantía.

No es díficil encontrar en las gamas bajas del mercado calzado de trekking con suelas de dudosa procedencia. En este caso, sí que habría que volver a recordar que, en la montaña, la calidad y prestaciones están directamente relacionadas con la seguridad.

4. Transpirabilidad/Impermeabilidad

Como cada vez que hablamos de material de montaña, el binomio transpirabilidad-impermeabilidad se antoja fundamental.

Por un lado, necesitamos ir cómodos, secos, evitar sobrecalentamientos, y para eso necesitamos que el calzado transpire.

Por otro, al aire libre, necesitamos ir protegidos contra los elementos. No solo la lluvia o nieve; en la montaña hay barro, charcos, ríos que cruzar, los prados por la mañana están húmedos del rocío…

El calzado con membrana soluciona este problema en parte, ya que permite al pie transpirar a la vez que es impermeable. Pero hay que tener en cuenta que, a pesar de ser transpirable, no lo es tanto como un calzado sin membrana.

Membrana Gore-tex para calzado. Se situa entre el forro interno y el material externo

Por otro lado, las botas de trekking duras y resistentes, transpiran poco debido a la acumulación de materiales.

Así que, si habitualmente transitamos por zonas cálidas, poco húmedas, por sendas y zonas con poca dificultad, podemos elegir modelos con menor resistencia y sin membrana.

Para los demás casos…insistimos: la seguridad y la protección, siempre por delante de otros factores.

5. Seguridad

Es la consecuencia de todo lo anterior. Un calzado que agarre en todas las situaciones, que nos proteja de golpes, de roces, de la orografía, de las inclemencias meteorológicas, que nos permita cargar una mochila con peso, nos hará ir seguros en un terreno complejo como la montaña y la naturaleza.

De ahí que no sea recomendable emplear calzado no especializado para la práctica de nuestras actividades: no solo perdemos prestaciones, iremos más incómodos, nos haremos daño, sino que podemos poner en riesgo nuestra seguridad.

Esto, a veces, supone sacrificar algo de:

6. Comodidad
Cuidado: esto hay que explicarlo. No quiere decir que tengamos que ir incómodos.

La comodidad es importante no solo porque nos permitirá disfrutar de la actividad (todos preferimos estar cómodos…) sino porque un calzado que nos haga daño, o incluso rozaduras y ampollas, nos hará pisar de forma insegura, aumentando las posibilidades de accidente.

Zonas complejas que exigen un calzado que nos dé la seguridad adecuada

Pero no debemos confundir la comodidad que emana de la elección de un producto adecuado, con la comodidad en general. Por ejemplo: todos vamos más cómodos con zapatillas que con botas, o con un calzado más blando que uno algo más rígido, pero cada situación requiere un tipo de calzado.

La comodidad es importante una vez elegido el tipo de calzado: si debo llevar bota, buscaré el modelo que, con las prestaciones requeridas, más cómodo me haga sentir, pero no arriesgaré llevando sandalias o zapatillas sin protecciones porque me resulte más cómodo.

Además, hoy en día, el calzado de montaña no es ni parecido a lo que fue. Nada que ver con los botones de castigo que había que domar y que se convertían en un sufrimiento. Hoy las botas y similares son de una comodidad igual o superior a cualquier zapatilla, no hacen daño, y ajustan como un guante.

Esto es muy importante de recalcar en una época en la que, por influencia de la rapidez y de algunos profesionales, se prima una comodidad mal entendida sobre la seguridad. Tenemos que entender que ellos tienen una forma física, una técnica y una experiencia de la que la mayoría de nosotros carecemos, y que, además, no suelen cargar apenas peso en sus actividades.

Hagamos la elección que hagamos, la seguridad tiene que ser siempre el factor más importante que motive nuestra elección.

¿BOTA ALTA, MEDIA, ZAPATO-ZAPATILLA?

Las zapatillas y zapatos de trekking son muy cómodos, y además, a diferencia de las zapatillas de running u otros tipos de deporte, suelen subir hasta justo debajo de los maleolos, que se apoyan sobre ellas, lo que permite una sujeción de tobillos, menor que una bota, pero que da estabilidad al fin y al cabo.

Y al no tener caña, transpiran mejor.

¿Quiere decir esto que podemos emplearlas como calzado de trekking y senderismo? Por supuesto, están diseñadas para ello. ¿Quiere decir que en cualquier situación? La respuesta rápida es no.

1. Zapatillas
Dentro de las zapatillas, podemos distinguir dos grupos:

  • De senderismo y trekking: Son ágiles y flexibles, con menos protecciones, y su suela no es tan agresiva. perfectas para senderismo y trekking ligero, también uso urbano en invierno, viajes, etc.
  • De aproximación: Son como botas de trekking serio, o montañismo ligero, pero sin caña. Nacieron como necesidad para que los escaladores se aproximaran a las vías alpinas, trayectos cortos pero técnicos. Ha crecido mucho su uso por parte de quienes prefieren zapatilla a bota. Suela de montaña, más protecciones, mayor rigidez.
  • Son más ágiles, menor peso
  • La caña baja de las zapatillas nos desprotege el tobillo, tanto de torsiones como de los elementos, especialmente en invierno. Esto no tiene importancia en terreno fácil, o en excursiones cortas. Pero en un día muy largo, cuando las fuerzas fallan, el soporte que nos da una bota es fundamental. ¿quién no ha vivido en la montaña alguna vez la sensación de que el tobillo se nos dobla a cada paso complejo por falta de energía, tras una larga jornada? También son problemáticas cuando tenemos que cargar bastante peso en la mochila.

    Esto depende de la forma física y la experiencia de cada cual. Que en ningún caso es la misma para un profesional o alguien con mucha forma y experiencia que para los practicantes ocasionales en mejor o peor forma. Antes de imitar su forma de vestir, calzar, y hacer las cosas, tenemos que valorar si verdaderamente somos como ellos, y podemos hacerlo.
  • Cuando cargamos con peso moderado o fuerte en la mochila (travesías de varios días, invierno, etc), las zapatillas nos ayudan menos en la estabilización, y nos amortiguan menos.

Escrito por: www.barrabes.com